Se sabía,se sentía,lo habíamos avisado.Visto desde la perspectiva del Barça la goleada del Madrid servirá para aclarar la situación y los términos.Llegaba el Barça al coliseo madridista y en el aire había algo distinto.No era igual que los años anteriores contra el equipo blaugrana.Era el mismo aire que corría en las grandes ocasiones en el Bernabéu,quizá fuera el antes mal nombrado espíritu de Juanito,que esta vez si apareció.
Venía la expedición azulgrana con aires de grandeza,encabezados por ese entrenador que presume de falsa humildad pero que está encantado de conocerse a si mismo y miccionar ese líquido que en las droguerías se vende a precio de oro.Quizás en otras competiciones si,pero parece que este año en la competición doméstica lo único que le quedará a Pep sea eso: colonia.
Sin embargo Mou es otra cosa: él prepara los partidos como nadie,no se le escapa ningún detalle.Ni de su equipo ni de los demás...Tanto es así que si, por cualquier cosa,Iturralde se empeñara en aguar la fiesta blanca,Mou ya venía sobre aviso.Hasta Villar ya sabe quien es el portugués.
El resultado no fue para nada inesperado,es más,para que los que veníamos siguiendo el juego del equipo de Chamartín, lo de anoche no fue mas que la confirmación de lo que ya nos temíamos: "el vendaval blanco".Jose Mourinho no se asustó como anteriormente lo habían hecho los denostados y maltrechos Pellegrini,Juande y hasta el asustadizo Schuster.Triunfó el equipo,triunfó la plantilla,pero sobre todo triunfó este míster que ha sabido convertir la pena en furia,la apatía en garra,los goles en contra en goles a favor.Que en definitiva es de lo que se trata en esto del fútbol.
La primera parte ya marcó el guión y el partido no salió de ahí. Salvo momentos muy aislados, más de confusión que de fútbol, el Madrid bailó al Barcelona. De inicio sucedió lo último que podíamos imaginar: que el equipo de Pep saltara al campo totalmente desapasionado. Mientras el Madrid movía el balón, el Barça miraba. Adelantaba su línea de defensa siguiendo un plan teóricamente valeroso, pero miraba. Mientras el planeta sentía la nerviosa expectación de un Fin de Año, el Barça no veía más que una lluviosa noche de noviembre. Y no podía imaginar nada mejor el madridismo. No había sofocos para sus centrocampistas, ni la presión que hace un año asfixió al Madrid. Sólo había orden, estricto, cartesiano y mediocre.
Ante esa parsimonia, los goles del Madrid eran una simple cuestión de tiempo.Por bien colocado que estés,este equipo te clava sus puñales en forma de contragolpes y a la mínima que puede te deja noqueado.Lo que de toda la vida se ha llamado acoso y derribo.
Un centro de Messi(apagado todo el partido) desde la derecha, sin rematador a la vista, fue el primer acercamiento del Barça y describió los problemas del débil equipo culé para incorporarse con suficientes efectivos. Ni acompañaba Villa,caro y pesado como el tronco de una secuoya, ni se sumaban los centrocampistas, especialmente Busquets, al que le pesa el mundial y este año no aporta nada. Cristiano fue más explícito. Controló un balón en el área contraria e intentó un gol digno de Maradona, balón pellizcado con el interior hacia la segunda escuadra. La pelota se estrelló en el palo y anunció lo que estaba por venir.
A los nueve minutos marcó Xabi. El Madrid fue limpiando líneas y ganando metros, porque lo suyo no es dominar, sino invadir. Así se explica la situación de Xabi cuando lo encontró Ozil(gran fichaje). Era un organizador que irrumpía en la posición de un delantero centro. Fútbol total, aquella maravillosa rotación que se inventó en Brasil hace 50 años y que ahora el Madrid y Portugal están recogiendo el testigo. Si Xabi tuvo suerte en la realización poco importa, el mérito era otro y ya estaba cumplido.
El Barça empezó a dar señales de vida, pero el pulso seguía bajo. Pedro tuvo un arrebato y calentó tímidamente los guantes del Santo.Messi buscó a Villa con un pase cuanto menos suertudo, pero la jugada retrató la exasperante lentitud del delantero y su marcador, Pepe. Era algo, pero no cambiaba la fisonomía del equipo, inexplicablemente tristón.
Los primeros olés se escucharon en el minuto 16 y el Madrid volvió a marcar en el 17. Xabi abrió a la derecha, Benzema retó a Abidal, le venció en la carrera y su pase, tocado por un flojo Valdés, quedó a merced del "angelote" anoche Di María. Bien hilado, pero demasiado fácil para hacérselo al Barça.
Para que no faltara de nada, a la media hora se formó un revuelo que luego minimizó el fútbol.Messi quiso tomar la pelota que sostenía Mou en su mano y, aunque el entrenador la lanzó al lado, el argentino le empujó. Fue un mal gesto de Messi aunque lo minimizó el portugués, ya que el futbolista le había tocado la cara. Lo demás fue la representación habitual de estos barullos: los más malvados queriendo poner paz y los inocentes zarandeados.
Los culés,desesperados,pidieron un penalti inexistente. Messi lo reclamó en los últimos minutos de la primera mitad y Casillas llegó a tiempo para tapar portería y al argentino, que acabó por desesperarse. Se entiende: le sigue faltando un gran partido ante un gran rival. Y pasa el tiempo.
Cristiano, con dos asistencias, no necesitó de los goles para brillar. Esta vez los marcó Benzema, quizá motivado por las insinuaciones que Pep hizo en su día. No conviene sembrar vientos.
La segunda mitad hizo más grande la herida. El Barça adelantó aún más su defensa y se entregó a una ruleta rusa que le dejó a merced de los pases en profundidad del Madrid. Y allí los fabrican en serie. Xabi, Ozil,Cristiano Ronaldo "el grande". Benzema marcó el tercero y el cuarto sin discusión. El Bernabéu, excitado por la proximidad de la manita, empezó a cantar "¡Pep vete a mear, Pep vete a mear!".
El quinto lo marcó Granero,en posición totalmente reglamentaria, aunque ahora dé cierto rubor ahondar en la herida tras pedir los culés fuera de juego. Fue la culminación de una goleada que pasará a la historia por derrocar al mejor Barça de la historia por un hombre que estaba llamado a ser el entrenador del Madrid.El mejor de la historia y el macho que junto al TITAN CR7 han guiado y guiarán al Madrid a una serie de triunfos que devolverán al equipo blanco al lugar que siempre le perteneció y no debía haber abandonado.¡Gracias Don Florentino!.
Lo de Alves en el minuto 92 no tiene nombre.Desquiciado,persigue a Cristiano que hasta ese momento lo había manejado cual marioneta y,tras propinarle una espeluznante patada por detrás sin posibilidad ninguna de disputar el balón,lo deja en el suelo.No contento con ello y la tarjeta roja posterior,se encara contra todos con la misma tranquilidad con la que dio ese golpe de kárate. Veremos si no hay Villarato y el jugador recibe la sanción que se merece.A tenor de lo visto en otras ligas y tirando de reglamento,deberían caerle de 5 a 7 partidos.Deberían...
Esta entrada es un homenaje al periodismo deportivo de este país,y a como creo que sería la crónica de anoche si hubiera ganado el Madrid en lugar del Barça.Háganselo mirar.
Dedicado a Bebé